Presente singular, cuerpo y heterotopías en tiempos de violencia

Jueves 13 de marzo, 17hs. Estoy tirada en mi sillón, no logro concentrarme para trabajar, estuve todo el día consumiendo información sobre la represión a la manifestación de los jubilados acompañados por hinchas de clubes de fútbol, otras agrupaciones de la sociedad y personas particulares que se sumaron al reclamo.  Tengo una mezcla de angustia e ira que no me deja pensar, hoy retomo mis clases de danza contemporánea y me pregunto qué sentido tiene, me siento abatida por la realidad y no tengo ganas de moverme. Sin embargo, recuerdo el mensaje de mi profesora, que está sintiendo lo mismo y aun así nos invita a ir a clase, a encontrarnos, hacer trinchera, para tomar fuerza o ablandarnos, movernos o tomar un mate. Me levanto y salgo hacia Lavallol.

Entro a Puerta Abierta, un espacio cultural de Lavallol (Lomas de Zamora, Buenos aires) con varios años de existencia, manejado por una familia de artistas que te hacen sentir que sos parte de su casa. Existe un clima amoroso y relajado que hace que me olvide por un momento de todo lo que vi hoy. Paso al salón, mi profe y un compañero ya están tomando unos mates, nos abrazamos charlamos un poco, compartimos experiencias e ideas, y nos sumergimos a la clase.

Hace más de 25 años que hago danza, pase por todos los estilos, formatos, profesoras, escuelas y aun así sigo maravillándome de lo que me genera mover-me, y en particular lo que sucede en las clases de investigación del movimiento. En un contexto que me resulta hostil, distópico y un poco aterrador, encontrar un espacio fuera del tiempo, donde volver al cuerpo, focalizar en el momento presente y poder mover lo que me pasa, resulta un oasis en un día como hoy. Marie Bardet, en su libro Pensar con Mover (2012), retoma a Bergson para plantear que “Sentir y moverse como doble actividad simultánea deviene finalmente en una sola: la conciencia que tengo de mi cuerpo, que es mi presente” (Bardet, 2012: 147). En el movimiento danzado, se mezclan movimientos-sensaciones y movimientos-acciones, en un presente entre el justo antes y el justo después. Así, la danza y particularmente la improvisación permite entrar en un “presente singular” donde se esboza una atención sensible, la unión entre el hacer y el sentir. 

En una sociedad cada vez más alejada del cuerpo y las sensaciones, donde todo se mediatiza, tener un espacio de atención sensible en que el cuerpo sea eje y transformador de las impresiones cotidianas, resulta una heterotopía en los términos de Foucault. En su conferencia "Des espaces autres" (Espacios otros; 1967), el autor plantea que existen estos espacios reales que desafían las normas y convenciones de una sociedad en un determinado contexto histórico, cumpliendo una función simbólica, social o política. Se caracterizan por ser lugares diferentes a la sociedad, pero en relación con ella, muchas veces como su espejo o reflejo. 

En este sentido, las clases de investigación del movimiento constituyen para mí ese espacio contrapuesto a las normas de la sociedad actual. Mientras que vivimos acelerados, mediatizados, desconectados de otros cuerpos e incluso del propio, el momento de clase me permite volver al presente singular y conectar con otros a través del movimiento sensible. Vuelvo a jugar, a conectar con la imaginación, las sensaciones, los desafíos corporales, es como volver a la infancia, donde todo está por descubrirse, pero con la información de una persona adulta que vive en este contexto histórico. Así escapando del “biopoder digitalizado”, donde las redes y sus algoritmos nos moldean y reafirman dentro un segmento social e ideológico, desde el movimiento todo lo ocurrido ese día se retoma, se agencia el pasado al presente, se compone (Bardet, 2012) desde otras lógicas, se transmuta. Por eso me permito pensar este espacio como una heterotopía que cumple no sólo simbólica sino también política: estos espacios proponen otras prácticas/relaciones de poder diferentes a las actualmente hegemónicas. 

En tiempos donde se charla más con la IA que con personas reales, pensando más de este caso puntual, considero que todo encuentro artístico genera una heterotopía; así como también los centros culturales independientes que aún subsisten a los avatares económicos de nuestro país. Espacios distintos al contexto, espacios de cuidado, de amor, de respeto a lo distinto, de cuerpos encontrándose, de construcción de un tiempo otro, con reglas tan distintas a la violencia que estamos acostumbrados hoy en día.

Estas reflexiones no iban a ser la primera publicación de este blog, me paso la realidad por encima y el arte y la comunidad que se genera alrededor me rescato. Realmente deseo que todos puedan encontrar espacios “hetorotopícos” que les permitan ser, resguardarse frente al caos que afronten, resignificarlo y pensar en otras formas. 


Comentarios

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  2. Hermoso. Re-transformarse para re-pensarse y mover la realidad dentro y fuera, verla desde otra perspectiva, palpar el presente.

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